mejoras para el picacho

Según Nahúm Valladares, era conocido por los indígenas y pobladores originarios como Zapusuca, palabra que significaba “cerro de las piedras”.Con el paso del tiempo, el antiguo nombre de Zapusuca fue dando lugar a la denominación de El Picacho, con la que actualmente se identifica uno de los puntos más reconocibles del paisaje capitalino.

La historia de El Picacho, uno de los sitios más emblemáticos de Tegucigalpa, está vinculada con la topografía de la capital y con la actividad minera que comenzó a desarrollarse en la zona durante la época colonial.

El periodista e historiador Nahúm Valladares explicó que hacia 1578, cuando llegaron los mineros españoles, Tegucigalpa presentaba una geografía irregular y una población asentada principalmente en las faldas de los cerros.

Con la llegada de los españoles y el inicio de la explotación minera, comenzaron a instalarse pequeñas minas en las faldas de esa elevación.

Valladares relató que los españoles empezaron a referirse al lugar como un “pico alto”, debido a la forma y altura del cerro.

“Ya mencionaban que el cerro era un pico alto, y un pico alto es picacho, y por eso empezaron a decirle El Picacho”, explicó el periodista e historiador.

De esta manera, con el paso del tiempo, el antiguo nombre de Zapusuca fue dando lugar a la denominación de El Picacho, con la que actualmente se identifica uno de los puntos más reconocibles del paisaje capitalino.

La historia también refleja cómo la minería, la presencia española y los antiguos asentamientos indígenas fueron influyendo en la construcción y transformación de Tegucigalpa desde sus primeros años.