Un coach catracho en el Inter USA

FLORIDA. Como muchos cipotes de nuestro país, Ricardo Alcerro aprendió a defenderse y se hizo astuto en las calles, jugando fútbol y corriendo en busca de refugio cuando uno de sus compañeros de andanzas había hecho una travesura. Aunque nunca lo había admitido, nos confiesa que la separación de sus padres le afectó toda la vida, pero tuvo la suerte de tener una abuela y un par de tíos que se ocuparon de él y le dieron los consejos oportunos para que no eligiera el camino equivocado.

También se encontró en ese caminar con personajes tan icónicos del fútbol hondureño como César el “Nene” Obando, con quien tuvo el privilegio de ser amigo en su adolescencia, de crecer y jugar a su lado.

Con sacrificios inimaginables, pero con la determinación que tuvo desde chico, logró jugar profesionalmente en muchos países, como ser Italia, Brasil y Puerto Rico, estableciéndose finalmente en los Estados Unidos, país en el que ahora ocupa el cargo de Presidente y Director de la “Scuola Calcio Internazionale USA”.

El Inter USA Academy es una escuela de fútbol de rápido crecimiento con influencias italianas y latinoamericanas, un club de estilo familiar y con una filosofía por l’amore del gioco (por el amor del juego).

La academia que nuestro compatriota dirige se centra en el desarrollo de jugadores de élite, comprometiéndose en sacar a flote su máximo potencial.

TRAYECTORIA
Muy pocos jugadores hondureños tienen el privilegio de haber jugado en los equipos que contaron con los servicios profesionales de Ricky Alcerro, entre ellos: Sestri Levante (Italia), Real Maya, Allin Color, Melgar FC, Universidad, Real España (Honduras); Selección Nacional de Honduras – U16 / U17 / U19; Fluminese FC, Atlético San Juan de Puerto Rico, FT Strikers, Raleigh Flyers, Florida Select, Tango de Miami, Tormenta de Nueva Orleans, Cincinnati Riverhawks, Cacao Expos y Colombus Crews Copa.

SU HISTORIA
Ricardo Alcerro nació en Tegucigalpa el 11 de Mayo 1973. Luego de que sus padres se separaran, fue llevado a la casa de su abuela Leonor, un modesto hogar donde el dinero era muy escaso pero en el que el cariño abundaba. Bajo ese techo, también recibió el apoyo de sus tíos Selvin y Zoila Alcerro. “Gracias a estas tres personas soy lo que soy. Ellos me dieron la protección y los mejores consejos que pude haber recibido. Me enseñaron a ser ganador, líder, un buen ser humano y, sobre todo, a ser humilde. Sé lo que es tener hambre y necesidad. Si alguien me dice que DIOS no existe, lo invito a un café…” Manifiesta que la separación de sus padres marcó su vida y le puso en los hombros una cruz que ha tenido que cargar con mucho esfuerzo, pero ahora que lo ha podido aceptar y superar, se ha encargado de ayudar a muchos chicos con problemas similares. “Mi vida es una novela con duros episodios, pero gracias a Dios y a las hermosas personas que puso en mi vida, he logrado superarlas y trascender”.