San Sebastián, los “diablitos” y la tumba de José Trinidad Cabañas

En una pequeña loma y divisando la parte sur de Comayagua se encuentra la Iglesia de San Sebastián, construida en 1580 por los hermanos mercedarios establecidos en Honduras, es la tercera iglesia más antigua de la ciudad y la única ubicada fuera del casco histórico, y esto tenía una razón ya que su uso era destinado para “indios” y negros, tal como sucedió en otras ciudades como la Iglesia Los Dolores de Tegucigalpa.

Su acabado sencillo es quizá la evidencia más clara de su uso para la población menos favorecida, detalle que contrasta con las riquezas históricas que ofrece además que esta iglesia es la que cuenta con el más grande legado en la tradición cultural popular de Comayagua.

Las riquezas de San Sebastián
Dentro del arte colonial destaca una imagen de Cristo la que fue tallada en madera en el siglo XVI por Blas Meza, una obra de arte impresionante que se ubica en una urna frente al altar y que en Semana Santa es protagonista de las procesiones de la ciudad.

En tiempos de la colonia era la costumbre enterrar a las personas distinguidas de la ciudad en el interior de las iglesias y esta tradición se mantuvo hasta el siglo XIX aun cuando los españoles se habían marchado, es así que uno de los próceres nacionales está enterrado en la nave principal de la iglesia, hablamos de José Trinidad Cabañas, oriundo de Tegucigalpa y fallecido el 8 de enero de 1871.

Pero uno de los legados que trascienden las paredes de la iglesia son “Los Diablitos”, obra de teatro popular que comenzó a realizarse desde la colonia y que trata del cambio de actitud de San Sebastián y las peleas entre “Los Moros y Cristianos”, vestidos los primeros con trajes blancos y negros y los cristianos ataviados con camisas y bombachas de varios colores, medias y sandalias.

Esta tradición de arte popular se celebra en febrero pero en las fiestas de la ciudad “Los Diablitos” resurgen y divierten a grandes y chicos por toda la ciudad, todo un conjunto “Hecho en Casa” que enriquece el enorme legado que Comayagua guarda y comparte con el mundo.