Con honras fúnebres sepultan a perros policías de la PMOP

En el Batallón Canino de la Policía Militar del Orden Público (PMOP), sepultan a los perros con todos los honores de un soldado caído que muere en el cumplimiento del deber.

Desde el 2013, cuando fue creada esa unidad, ya han perecido cuatro perros y sus honras fúnebres se realizan con todo el protocolo de duelo. Les compran su ataúd, los velan por varias horas con el acompañamiento de los más 160 perros policías y sus respectivos oficiales guía de trabajo.

Durante la ceremonia se recuerdan las misiones en las que la participación del can fallecido fue clave para hacer decomisos de droga, armas, dólares y descubrir otros ilícitos cometidos por miembros del crimen organizado y otras personas que participan en hechos reñidos con la ley.

Después de cantarle y aplaudirle al difunto por su servicio a la institución, lo trasladan hacia el cementerio canino, donde lo sepultan y le colocan una lápida en la tumba, con su nombre, fecha de nacimiento y muerte. De esta manera no quedan olvidados, pues los visitan periódicamente.

UNA MUERTE DIGNA
Al respecto, el jefe de inteligencia de la Sección Canina de la PMOP, Juan Mendoza, manifestó que los perros no solo tienen una vida de cuidados especiales, sino una muerte digna, porque forman parte de ese ejército que lucha contra la criminalidad.

“Ya para el perro que fallece en la unidad, se cuenta con un cementerio canino, es decir, cuando mueren en el cumplimiento del deber, donde se les da sepultura con todos los honores, se les hace su lápida en agradecimiento al trabajo que han realizado, porque son miembros de nuestra institución”, señaló Mendoza.

Indicó que desde que fue creado el Batallón Canino, también los dotaron de todos sus espacios necesarios, incluyendo el cementerio.

El uniformado detalló que el primer perro que perdió la vida fue “Buck”, de la Unidad Antinarcóticos, quien murió en esa base canina a causa de una bacteria gástrica, el 29 de enero del 2015.

Luego, el 5 de mayo de 2016 se registró la muerte de “Askar II”, de la Unidad de Explosivos, quien falleció en el departamento de Cortés, a causa de un problema de calor. Posteriormente, el 13 de junio de ese mismo año, le tocó el turno al ágil “Eliot”, cuya causa de muerte fue problemas gástricos, mientras estaba en su unidad de entrenamiento.

El último descenso corresponde al perro llamado “Eyco”, de la Unidad Antinarcóticos, quien expiró el 7 de enero de este año, por problemas infecciosos del sistema digestivo. Ellos son los que ocupan ese pequeño cementerio canino en el Batallón.

1-Cada uno cuesta alrededor de 3,000 dólares
2-No le temen a las aglomeraciones de personas
3-Viajan en carros, aviones y barcos
3-Tienen capacidad para percibir olores a 30 metros de distancia
4-Son mansos y obedientes
5-No se estresan
6-Luchan por encontrar los objetivos indicados
7-Soportan todo tipo de ruido y condiciones climatológicas